Para empezar, el autor nos hace un llamado para definir correctamente el término de «abogado». Pues nos dice que ser abogado va más allá de haber recibido un título de Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas (en nuestro caso). Afirmándonos que el verdadero abogado vendría siendo aquel que ejerce la profesión dando consejos jurídicos y pidiendo justicia.
En gran parte estoy de acuerdo con lo que nos ha dicho el autor, ya que, en definitiva ser abogado y ser Lic. En Derecho no es lo mismo; pero de igual forma hay muchos abogados que a pesar de ejercer una profesión «digna», se han encargado de darle una mala reputación a ésta, y es por eso que a mi parecer personas así tampoco merecen ser llamados abogados.
Tomado del primer capítulo del libro «EL ALMA DE LA TOGA» de Ángel Ossorio Gallardo, que aborda el tema de fondo es el Capítulo 1, titulado «¿Quién es abogado?».
En esta sección inicial, el autor analiza lo siguiente:
El verdadero significado: Plantea que ser abogado no se trata simplemente de tener un título universitario o ejercer una profesión, sino de tener una vocación profunda y un compromiso constante con la justicia, el honor y la ética.
Crítica social: Hace una famosa referencia sobre cómo en España «todo el mundo es abogado mientras no se pruebe lo contrario». Critica cómo a veces se estigmatiza la profesión y se asocia con lo mediocre, subrayando que el verdadero profesional debe actuar con total integridad moral para dignificar el ejercicio del derecho.